miércoles, 21 de septiembre de 2011

Pasando por un Checkpoint

El sábado experimente lo que muchos palestinos y palestinas viven todos los días. En Ramallah, mi grupo y yo nos tomamos un colectivo que nos llevaría a Jerusalém. Antes de subir el chofer nos advirtió que él no iba a poder pasar por el checkpoint y que nos íbamos a tener que bajar del colectivo, cruzarlo caminando y tomarnos otro colectivo del otro lado del checkpoint. Una vez que llegamos al puesto de control, el colectivo se detuvo y subieron 2 soldados israelíes pidiendo identificaciones de todos los pasajeros. No había muchos, porque algunos ya se habían bajado. Cuando toca mi turno, agarra mi pasaporte, lo observa con mucho cuidado y se lo queda para él. Además se queda con el de mi compañera AE y con los de una pareja, que luego me entere que eran brasileros. Nos dijeron que nosotros debíamos pasar por el checkpoint caminando, y nos devuelven el pasaporte.
Atravesamos una parte del puesto de control, una especie de estacionamiento, hasta llegar al sector de los scanners. Ya había gente esperando, solo dejaban pasar por el molinete de a dos personas por vez. Estuvimos un poco más de 20 minutos esperando. Cuando me toco pasar, tuve que dejar mi mochila y valija para que sean escaneadas, pasar por el scanner corporal y luego mostrar mi pasaporte.   
La sensación que tuve después de salir, fue una mezcla de humillación, bronca, impotencia, desesperanza… todo eso sumado a una inmensa tristeza al pensar que había hombres y mujeres que someten a otros hombres y mujeres a esta clase de humillación todos los días, y que ni siquiera esta en ellos el cambiar las cosas, sino que todo esta manejado por personas que no respeta la humanidad del otro.
Hace varios días que tengo este articulo en mi cabeza, no lo publicaba porque me parecía que necesitaba una especie de “final feliz”…  me di cuenta de que la única forma, o por lo menos la mas importante, para que haya un final que pueda ser feliz y que realmente elimine esta permanente humillación, es que se termine la ocupación israelí en territorios palestinos para que ambas naciones puedan al fin vivir en paz. 

viernes, 16 de septiembre de 2011

Introducing Jayyous

Jayyus es una pequeña villa rural, con alrededor de 3000 o 4000 habitantes.
La vida cotidiana de estar personas se ve afectada constantemente por la ocupación y
por los obstáculos impuestos por el Estado israelí. En toda Cisjordania hay 520 obstáculos, entre checkpoints, road gates, earth mound,
trenches and road barriers.
En la pequeña area de Jayyus hay 4 puertas agrícolas
 y un checkpoint para entrar a la ciudad de Qalqilya.

tanto las puertas agrícolas como los checkpoints abren por un periodo determinado de tiempo, algunos por solo 15 minutos, otros durante todo el día. Quienes van a trabajar a las granjas necesitan permisos especiales para atravesar cada obstáculo, si alguno de ellos esta cerrado y los granjeros tienen que utilizar otra puerta agrícola, solo pueden pasar por aquellas por las que tengan permisos.
Como Acompañante Ecuménica (EA) mi tarea consiste en monitorear el funcionamiento de los distintos puestos, cuantos hombres y mujeres pasaron, y como se comportan los soldados con los campesinos y con nosotros. Recién van dos días en los que visito estos puestos, y ya puedo observar lo agotador que resulta hacer todo esto todos los días, inclusive para los mismos soldados israelís que están obligados a cumplir con el servicio militar y con estas tareas.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Imágenes de Ciudad Vieja

Entrada a Ciudad Vieja por puerta Damasco


Puerta de una Iglesia Ortodoxa Armenia



Centro de Educación Judío

El Muro de los Lamentos, la parte para los hombres

Un grupo de mujeres mirando hacia los festejos de los hombres

Jerusalem cosmopolita

El 11 de septiembre fue un día especial para muchos, pero sobre todo para mi. Fue el día que llegue a Israel para dar comienzo al programa de Acompañamiento Ecuménico. Durante la mañana estuve paseando por la Ciudad Vieja, que esta dividida en 4 barrios o “quarter”: el judío, el armenio, el musulmán y el cristiano. Al caminar por sus calles se pueden oler los distintos aromas de las especias y de la cocina; se pueden oír los diferentes idiomas que hablan quienes viven allí y de quienes están de visita; se pueden ver a diferentes personas, cada una con su vestimenta, caminando por las calles, yendo al mercado, a la iglesia, sinagoga o mezquita, a su casa o solamente pasear y tomar un café. El otro día casualmente leí un artículo sobre una chica que nació en el barrio turco en Berlín, ella comentaba que Berlín era una ciudad muy cosmopolita, porque había diferentes culturas viviendo allí. Eso me hizo pensar que tal vez Jerusalén sea una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, y me animo a decir que una de las más antiguas. Casi nunca esta en la lista al lado de Nueva York o Londres, sin embargo, solo por caminar sus calles y ver su gente, uno, o por lo menos yo, percibe que hay algo muy cosmopolita en esta ciudad, y es muy triste pensar que esta sumergida en un conflicto que niega las diferentes expresiones culturales y tradiciones tan características de esta ciudad, y que la hacen tan única.

lunes, 5 de septiembre de 2011

90 días en Palestina


En unos pocos días restaré llegando al aeropuerto Ben Gurion en Tel Aviv, Israel. 
Por los tres meses que le siguen estaré viviendo, compartiendo, trabajando, en una pequeña aldea rural de Cisjordania llamada Jayyous,  جيوس. 
El motivo por el cual hago este viaje es que estoy participando de un programa del Consejo Mundial de Iglesias, llamado Programa Ecuménico de Acompañamiento para Palestina e Israel, por sus siglas PEAPI. La idea central del programa es realizar acciones de acompañamiento a palestinos e israelíes que luchen por los Derechos Humanos, así que en éstos tres meses voy a estar compartiendo codo a codo con gente local que sufre día a día las consecuencias de los asentamientos y la política del Estado de Israel hacia los palestinos. 
Jayyous esta ubicada al noroeste de Cisjordania, muy cerca del muro que la divide con Israel. la situación de Jayyous es muy particular, ya que el muro divide las tierras mas productivas de la población que la trabaja, por lo que todos los días los trabajadores tienen que cruzar portones agrícolas para acceder a las tierras. Aunque todavía no lo presencie, el transito por estos portones puede ser bastante humillantes. Quienes están a cargo que se abran en los horarios establecidos, no siempre lo hacen, y eso significa que los trabajadores lleguen tarde o pierdan todo un día laboral por este motivo. Mi rol, entre otros, como Acompañante Ecuménica (EA), es controlar que se cumpla el horario, y cuando no sea así, notificar a quien corresponda para revertir la situación.
Yo no pretendo con los tres meses que esté allá que se llegue a una solución pacifica del conflicto ni que nuestra tarea pueda influir la mente de los grandes lideres políticos, pero por lo menos, si con algo de lo que yo pueda hacer modifica en lo mas mínimo la situación de algunas personas que lo sufren día a día, es suficiente para mi y vale la pena dejar en "stand by" mi vida por tres meses.